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Filadelfia: tradición y dilema
Gabriel Arboleda
Imagen correspondiente a este articulo
Filadelfia - Arquitectura del Siglo XIX.
Ha muerto en Filadelfia Charles E. Peterson, fundador del HABS, (Inventario de Edificios Históricos de los Estados Unidos) y patriarca del estudio y conservación de la arquitectura vernácula norteamericana, a lo que dedicara su vida desde los años 1930s. El profundo efecto que su trabajo tuvo sobre el patrimonio histórico de la ciudad de Filadelfia es innegable y este artículo lo detalla en el contexto de la imagen actual de la ciudad.

Tras medio siglo de actividad en Filadelfia, Peterson es acreditado como la persona que puso en valor la arquitectura histórica local,1 marcando el alto a la ola de destrucción que se levantaba en los cincuentas. Su trabajo rindió frutos. Hoy uno de los polos de actividad económica de la ciudad es el ofrecer para el disfrute de paseantes, estudiantes e investigadores los espacios en los que se fraguó y formalizó la independencia de la nación norteamericana en el siglo XVIII (Fig. 1).

Sin embargo, hay algo muy interesante en lo que Filadelfia hoy por hoy ofrece, y es que algunos de los espacios cruciales en la historia faltan, y aunque es natural que algunos no se hayan conservado, lo interesante es observar cuáles. Fueron, en efecto, las viviendas de los personajes más ilustres; la del fundador William Penn, la del precursor de la independencia Benjamin Franklin y la mansión presidencial que alojara a George Washington, entre otras (Fig. 2). Se perdieron, además curiosamente, cuando se conservaron viviendas contemporáneas a éllas y que no habían tenido tánta trascendencia como actores particulares en la historia de los Estados Unidos (Fig. 3).

 

Fig. 1. Carrozas para paseantes en el sector de 'Independence Mall.'
 

Fig. 2. Modelo en bronce en el antiguo sitio de la casa de William Penn.
 

Fig. 3. Casas 'anónimas' de 1728 a 1836 en 'Elfreth's Alley.'
 

Fig. 4. Cuatro construcciones, cuatro estilos.
 

Una Filadelfia histórica sin sus mayores hitos tiene algo de paradoja, una que va a la par con aquélla de presentar una historia discontinua. La ciudad está, de hecho, literalmente repleta de los más diversos tipos de edificaciones del siglo XIX y en éllo es como un dinámico libro de la arquitectura vernácula norteamericana a disfrutar calle a calle (Fig. 4). Sin embargo, otros momentos históricos están curiosamente ausentes. A diferencia de ciudades como Nueva York y algunas otras en las que se puede hacer una lectura relativamente continua de la historia a través de las edificaciones que se fueron construyendo década a década, la de Filadelfia es una historia de arquitectura a dos saltos, uno de intensa producción constructiva cuando se consolidaron los Estados Unidos, y otro que lentamente se empezó a esbozar a finales del siglo XX. Falta, muy curiosamente, ése fragmento de la historia correspondiente a la gran revolución Moderna, que en el caso de Filadelfia no fue más allá del Art-Déco (Fig. 5).


Filadelfia: imagen de una ciudad explicada por su historia

Parte de la explicación a los dos contrastes básicos de Filadelfia, ése de ser una ciudad histórica que no conservó algunas de sus joyas históricas y aquél de ser a dos tonos, antiguo contemporáneo y sin mezzotintas, está en la peculiar historia de la ciudad, que uno puede entender de modo general como la de un continuo florecer económico que, tras dos siglos y medio, se detiene casi de repente y casi por completo en los años 1940s, dejando una recesión y una seguidilla de problemas de los que la ciudad lleva seis décadas luchando por salir.

 

Fig. 5. 30th Station, Art Deco, y el 'Cira Centre' de César Pelli en construcción.
 

Fig. 6. Multitudes registrándose en un hotel en 1776 (Dibujo de Reinhart).
 

Fig. 7. Chimenea de fábrica clausurada cerca del Río Delaware.
 

Fig. 8. Niño con neumonía vendiendo periódicos bajo la lluvia (Foto de Hine).
 

El apogeo económico comenzó gracias a su ubicación. La ciudad creció en el siglo XVIII como un puerto de agua dulce en el que se preparaba la mercancía para exportación y se distribuía la de importación, además de que se fabricaban naves2 y otros elementos para la infraestructura de comercio marítitimo. Esto enriqueció a los comerciantes asentados en la zona y atrajo una segunda ola de inmigrantes,3 la primera habiendo llegado con la fundación misma en 1682 y la promesa de su fundador, William Penn, de convertirla en un centro de tolerancia religiosa. Filadelfia, gracias a la inmigración atraída por el bienestar económico, creció rápidamente y de tener 1700 habitantes en 1700 pasó a 24.000 en 1765 y a 70.000 en 1800, cuando era la ciudad más grande de los Estados Unidos. En 1860 había alcanzado el medio millón y entre las ciudades de habla inglesa era una de las más grandes del mundo (Fig. 6). De centro comercial pasó a florecer como epicentro industrial en ésa década como consecuencia del alto valor que elementos como armas, municiones y uniformes ganaron por la Guerra Civil, y también del boom de la revolución industrial, del que la ciudad continuó beneficiándose hasta mucho después de la guerra al convertirse en epicentro del procesamiento de alimentos, la manufactura de textiles y la fundición de hierro (Fig. 7).

La Filadelfia industrial era aun pujante durante la Primera Guerra Mundial pero su impulso empezó a detenerse con la llegada de la Gran Depresión de los 1930s.4 La urgente necesidad de plantas para manufacturar metal generada por la Segunda Guerra Mundial trajo algo de vida a la debilitada industria, pero esta no pudo recuperarse al pasar la guerra, y conforme los Estados Unidos se empezaban a orientar hacia una economía de servicios. Otrora imbatibles fábricas terminaron por cerrar sus puertas, dejando con agudos problemas económicos una población de vasta diversidad racial fruto de las previas oleadas de inmigración (Fig. 8). Llegada la escasez, las latentes tensiones raciales se hicieron evidentes y buena parte de la población blanca con cierto remanente de poder económico decidió alejarse de la ciudad, que se hizo desde entonces a un síndrome de despoblación que aun no se detiene.5 Paralelamente, misérrimos inmigrantes de la Europa de postguerra, poblaciones afroamericanas que escapaban a la segregación en el Sur e inmigrantes puertorriqueños en busca de fortuna empezaron a llegar ocupando y luego sobreocupando la oferta de vivienda que quedaba disponible. Un aumento en la población pobre en una ciudad en la que la mayor parte de la actividad industrial había muerto y para cuya supervivencia como ente administrativo los impuestos habían sido aumentados,6 terminaron en una complicada escena que llegó a su pico en los sesentas y setentas con el incremento en los índices de desbarajuste social y de criminalidad. Los esfuerzos para rehabilitar el centro urbano y atraer inversión durante ésas décadas conllevaron a la natural 'ghettificación' de las áreas periféricas, por cuya rehabilitación no se hacía mucho.

 

Fig. 9. Liberty Place. Constructores: Merritt and Harris, Inc.
 

Fig. 10. El 'City Hall' coronado por la efigie de William Penn.
 

Fig. 11. Perfil del centro de Filadelfia a 2004.
 

Fig. 12. El contorno de la casa de Franklin, recreado por Robert Venturi.
 

Tales esfuerzos continuaron en los ochentas con un cambio en el enfoque sobre el manejo de la ciudad, mismo que trajo finalmente estabilidad a una administración municipal que llevaba años haciéndole regates a la bancarrota. La ciudad finalmente se re-presentó como una ciudad de servicios.7 Dado que la nueva industria exigía rascacielos en el centro y no bodegas a la vera del Río Delaware, la infraestructura histórica debía venderse como factible de ser puesta a tono con la dinámica económica a la que se le apostaba. Fue así como en el año de 1987, con la construcción del sofisticado complejo de Liberty Place (Fig. 9), los Filadelfianos tuvieron qué abandonar aquél decimonónico 'acuerdo de caballeros' que decía que ninguna edificación podía ser más alta que los piés de la estatua de William Penn que corona al City Hall (Fig. 10).8 La presión sobre el área histórica ha ido creciendo desde entonces y los inversionistas hoy en día no temen desafiar ni la misma ley que resultó de modificar tal acuerdo tácito y que dice que la restricción se debe mantener en las inmediaciones del icónico edificio y que en cualquier otro lugar la visual sobre el City Hall debe respetarse. Ellos responden proyectando y construyendo edificios totalmente fuera de escala, lejos y cerca de la efigie de Penn (Fig. 11).9


El paisaje que encuentra Peterson explicado

Los ires y venires del desarrollo de Filadelfia explican cabalmente la imagen de su arquitectura. La ausencia de los hitos arquitectónicos históricos se halla en haber sido ésos los más valiosos por su ubicación cuando el puerto floreció, y fue por éllo que muy pronto fueron derribados buscando rentabilidad. La casa de Benjamin Franklin, por ejemplo, fue demolida por los propios nietos del prohombre a dos décadas de su muerte (Fig. 12),10 y fraccionada en lotes más pequeños para aprovechar la demanda de vivienda que generaba la inmigración de judíos, irlandeses y afroamericanos, entre otros.11 Por situaciones como ésa, lo que se encuentra Charles E. Peterson en los 1950s cuando se traslada a Filadelfia es una ciudad en la que ésa arquitectura se ha perdido, pero hay una buena cantidad de arquitectura contemporánea a élla y no tan significativa (y que se conservó probablemente porque no estaba tan bien localizada) al igual que construcciones de la época que no eran domésticas, como iglesias y 'halls' o edificios de agremiaciones y/o de gobierno—pues al final la urgencia en los tiempos del derribo era sobre todo habitación (Fig. 13). También encuentra una cantidad enorme de arquitectura producida durante todo el boom comercial e industrial del siglo XIX por inmigrantes de diferentes lugares de Europa, que habían trasladado parte de sus propias tradiciones constructivas al ambiente de los Estados Unidos, lo que explica la gran diversidad formal de la construcción de ése siglo presente en la ciudad. Finalmente, él encuentra notables ejemplos de arquitectura institucional neoclásica y art-déco producida hasta comenzar el siglo XX y producto del apogeo de la industria, que la usaba para oficinas y bancos. Peterson encuentra además, sin embargo, una administración municipal que está luchando por mostrar una ciudad renovada a través de mejoras en la infraestructura física que naturalmente pasan por la demolición de lo viejo. La opción, en su interés por proteger el ecléctico patrimonio (significativo ya más por su volumen que por su valor histórico-simbólico al haberse perdido tempranamente una porción importante) es empezar a comprar edificaciones y estimular a personas conocidas a hacer lo mismo, y de ésa manera lentamente empezar a rehabilitar la zona histórica para la que promueve el nombre de 'Society Hill.'

 

Fig. 13. Edificación decimonónica de cinco niveles construída para atender la demanda de vivienda.
 

Fig. 14. Imagen típica de barrio: West Philadelphia.
 

 
 

 
 

Al lado de esta animada iniciativa de preservación, que Peterson llevará por las siguientes décadas, la propia ciudad le ayuda sin proponérselo con un letargo constructivo a causa de la recesión, un letargo que termina por durar lo que duró la Modernidad, a la que por éllo Filadelfia se salta (Fig. 14). Es tan sólo a finales de los 1980s cuando el comienzo de la recuperación hace aparecer el complejo de Liberty Place, de un aspecto curioso que pareciera aludir a la grandeza frustrada por la recesión los 1930s y que, cual declarándose como un montaje que simbólicamente trata de corregir la historia y continuar la grandeza perdida de Filadelfia, hace claro ése simbolismo al aparecer la torre en cristal azuloso. Buscando poner a la ciudad al día en medio de la evocación y la esperanza, estas torres resumen lo que se terminó por convertir en el espíritu de Filadelfia tras décadas de la iniciativa de Peterson y sus seguidores: una ciudad que se soporte en el pasado, sin por éllo pisotearlo, para mirar hacia adelante.12


Filadelfia a futuro

La buena y la mala económicas fueron lo que formó la imagen de Filadelfia, una masa de edificaciones 'anónimas' del pasado y en medio de élla un creciente número de edificios que empieza aludiendo a ésa historia, pero que actualmente vacila entre continuar el diálogo con élla o simplemente ignorarla. Un gran número de edificaciones vernáculas de la zona histórica se salvó, por mero accidente, de la gran ola antihistoricista de la mayor parte del siglo XX, pero ahora enfrenta la presión que existe por sacar a la ciudad de su recesión. Es un hecho que un buena cantidad de lo que hace ése paisaje histórico uniforme en el centro de la ciudad va a ser demolida tarde o temprano conforme la bonanza económica termine por reasentarse en Filadelfia. Sin embargo, en general, y a diferencia de lo ocurrido a comienzos del siglo XIX, la ciudad está aprendiendo que es posible hacer convivir el bienestar económico y el patrimonio histórico.13 Gracias al esfuerzo pionero de Peterson y muchos que le siguieron, Filadelfia está aprendiendo a hacer de su pasado arquitectónico parte del futuro.

Notas

1 El valor histórico de la arquitectura y el urbanismo de Filadelfia en relación con la historia de los Estados Unidos difícilmente encuentra par: fue la primera ciudad con una retícula urbana en el país y la primera con suburbios o barrios periféricos para pobladores afluentes. Fue también la primera con un acueducto, con un banco, un hospital, un zoológico, una escuela pública y un museo de arte, además de una casa de moneda, una fábrica de papel, un ingenio de azúcar y un periódico. Posee además la sala de teatro y el centro de investigaciones más antiguos de los Estados Unidos aún en funcionamiento, y el que se considera el parque más grande del mundo, con más de 3,500 hectáreas.

2 Había una docena de astilleros en 1754.

3 Las oleadas migratorias hacia Filadelfia han sido constantes y diversas. Con su fundación llegaron escoceses, irlandeses, galeses y alemanes. A comienzos del siglo XIX se unieron judíos y familias afrodescendientes del sur, y a finales de este haitianos, polacos, rusos e italianos. Después de la Segunda Guerra Mundial llegaron lituanos, ucranianos y puertorriqueños. En los 1970s, otros grupos latinoamericanos y asiáticos, y en los 1990s africanos.

4 Para comienzos de ésa década la industria de Filadelfia dejaría 280.000 desempleados en la calle.

5 De más de 2 millones de habitantes en los 1950s, la ciudad pasó a 1'500.000 a comienzos de los 2000.

6 Durante los años 1970s, una familia pobre en el casco urbano de Filadelfia pagaba el doble de impuestos que su contraparte blanca más adinerada que vivía en los suburbios. Paralelamente, el número de habitantes que optaba por el welfare, el servicio de caridad pública, casi se triplicaba con respecto a treinta años atrás.

7 Salud y educación figuran actualmente entre los más grandes empleadores de la ciudad. Filadelfia tiene una larga tradición en servicios de salud que viene desde el propio hecho de que fue allí donde se establecieron el primer hospital y la primera escuela de medicina de los Estados Unidos. Por otro lado, con 88 universidades, la ciudad es tan sólo superada por Nueva York en oferta educativa.

8 Construído entre 1871 y 1901 y actualmente en proceso de reparación de la fachada, el City Hall es el edificio de municipalidad más grande de los EU y, con 155 metros de altura, es el edificio en mampostería más alto del mundo.

9 Patrick M. Starr, 'Pay to Play and Billy Penn's Feet,' Philadelphia City Paper, 8 de julio 2004.

10 La demolición ocurrió en 1812.

11 Se construyó en efecto tánto en los años posteriores que por mucho tiempo no se supo dónde exactamente había estado ubicada. Fue necesaria una mezcla entre arqueología y accidente para encontrar sus cimientos en los años 1970s.

12 Recientemente el alcalde John F. Street ha prometido convertir a Philadelphia en la primera gran ciudad de los EU en ofrecer accesso a internet inalámbrico a lo largo y ancho de su casco urbano.

13 Muestra de éso son los notables ejemplos de adaptación de edificaciones antiguas para nuevos usos, cuarteles de bomberos que se convierten en restaurantes o en apartamentos, por ejemplo. Este tipo de reciclaje se genera en la ciudad permanentemente.


Publicado en: 10/25/2004 . Categoría: El Vernacular Norteamericano
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Arboleda, Gabriel. Filadelfia: tradición y dilema [Internet]. Berkeley, CA: Etnoarquitectura.com, 25 10 2004 [visitada en 21 11 2008]. Disponible en el Internet: <http://www.etnoarquitectura.com/web/articulos/articulo/451>.

 
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